
Hay un día,
una plaza que se mueve
en el sibilino sendero de la danza,
sin consuelo, sin codicia,
y las rosas de los pechos
decoran a pinceladas el cromo de la tarde.
Hay un día,
una sonrisa que no se ufana en el giro
de las últimas palomas que envidian
un círculo de pañuelos,
o de la cellisca que cae taciturna
como maná de inciensos,
y la vida en presente es un memorial de ensayo.
Hay un día,
una intolerancia que es inicio de una guerra,
delirio que nos ata a la barbarie,
pecho y piel con forma de escudos,
sin el oprobio de ser un desvalido,
el resquicio de un sentido último,
y la miseria con lágrimas de tanta lisura.
Hay un día,
una lucha con espadas de sueños en jueves,
de los brazos al corazón de la leche
que brota de las montañas,
el espíritu blanco que no muere,
cual alimento de angustias, amor y locura.
Norberto Aige Marinelli
(Derechos registrados)
Nota del autor:
"Me dijeron que este poema está expuesto de la Casa Abierta de Madres de Plaza de Mayo (Bs.As). No sé, todavía no me hice tiempo (léase; coraje) de comprobarlo, de olerlo, y de pedir perdón. Creo que fue Pessoa quien dijo. "soy poquita cosa, casi nada..."
una plaza que se mueve
en el sibilino sendero de la danza,
sin consuelo, sin codicia,
y las rosas de los pechos
decoran a pinceladas el cromo de la tarde.
Hay un día,
una sonrisa que no se ufana en el giro
de las últimas palomas que envidian
un círculo de pañuelos,
o de la cellisca que cae taciturna
como maná de inciensos,
y la vida en presente es un memorial de ensayo.
Hay un día,
una intolerancia que es inicio de una guerra,
delirio que nos ata a la barbarie,
pecho y piel con forma de escudos,
sin el oprobio de ser un desvalido,
el resquicio de un sentido último,
y la miseria con lágrimas de tanta lisura.
Hay un día,
una lucha con espadas de sueños en jueves,
de los brazos al corazón de la leche
que brota de las montañas,
el espíritu blanco que no muere,
cual alimento de angustias, amor y locura.
Norberto Aige Marinelli
(Derechos registrados)
Nota del autor:
"Me dijeron que este poema está expuesto de la Casa Abierta de Madres de Plaza de Mayo (Bs.As). No sé, todavía no me hice tiempo (léase; coraje) de comprobarlo, de olerlo, y de pedir perdón. Creo que fue Pessoa quien dijo. "soy poquita cosa, casi nada..."
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