
(1º Premio Nacional de Poesía-Arg-2003)
¡Dejadme que me desmadre!
Soy el indivisible operario de la masa,
La paciencia privativa del templador,
El destructor verbal de una opereta.
¡Dejadme que me desmadre!
Soy el miedo tornadizo de los cristales,
La imantada mano busca baldosas,
El díscolo mascullante de mil rencores.
¡Dejadme que me desmadre!
Frente a frente, orden el desorden,
Dos en dos, cien por mil,
La mano desobliga la espera,
La angustia desmoviliza la mano.
¡Dejadme que me desmadre!
Oíd el desgarrado grito sagrado,
Oled la represiva niebla lacrimosa,
Sentid la reprimida sangre venirse en marejada,
Y mirad como se corrompen prolongadas cadenas.
¡Decidme, clamoreo!
Que aún tengo bandera
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Norberto Aige Marinelli
(Derechos registrados)
Nota del autor:
"La sociedad tiene su genética, y el hombre, enfermo y carenciado, contamina por lo que es: un defecto de fábrica. El Che, tenía un sueño como hipérbole de su gesta; recrearnos con "el hombre nuevo". Nunca se logrará bajo dogmas fundamentalistas sino reiventándonos con las artes y las ciencias. "Una verdad que tarda es una mentira que nace", y si me destardo en golpear puertas de los templos, es porque no creo en los hombres sin "sueños" desmentidos".
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