En el lechono faltan propuestas lúdicas,
ella es
un modelo en escala para amar.
Versátil,
sin violencia ni propósito alguno,
un cuerpo
expandido en la mirada de alguien,
una visión conjunta.
Él no ve lo de afuera y mira adentro,
ella
donde está el deseo,
el llanto, la ansiedad.
Ojos que se abren y se cierran,
perfil de Hades
a sueño luminoso,
lo más negro del pensamiento
y la posee hasta matarla,
como a una masa apretujada,
arte hierático, monótono, repetitivo.
Y se imitan.
Y funciona bien
en el acentuado claroscuro
del ojo acostumbrado
a mirar
la humedad del vórtice,
la marca natural del pubis,
y una canción
gemida
con el miedo de consuelo.
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Norberto Aige Marinelli
(Derechos Registrados)
Nota del autor:
"Aquí comienza la saga de Hades; la sexualidad que el hombre forja, como dijo Chateaubriand, un "fantôme d´amour". Dicen que Salomé era una mujer solemne, imaginativa y frígida. Bueno, mi vecinita tambien lo era... (je). El amor está primero (léase sexo) y qué no hace uno por el amor (léase amor). El mito de Hades siempre me interesó, bah, pasa que uno se cansa del haber de la rutina, acepta el debe -dicen que iré al infierno- y jugado, me entrego, me destronco y me voy..."




